Detalles...

Los detalles marcan la diferencia,
y la indiferencia.


Los detalles hablan por sí solos,
lo cuentan todo sin necesidad de decir ni una palabra,
sin dar rodeos,
sin coger atajos,
sin fingir,
sin darse cuenta...


Sólo aquellas personas que son coleccionistas de detalles son capaces de desnudar una realidad por completo, de elaborar una teoría basada en mil y un gestos, teorías que sólo el tiempo podrá confirmar, o desmentir.

Y el tiempo será quien me dé la razón,
cuando ya no la necesite.

P.D. El tiempo me ha dado la razón.

Kilómetros

Ya son muchos...

No se multiplican, ni se suman, pero no se van, no desaparecen.

Hace ya muchos meses que me despedí de ella y justo ahora vuelvo a estar así, echándola de menos como aquellos días antes de vernos. 
Cuanto más lo pienso, más me jode, más me hace gritar bien alto:

¡PUTOS KILOMETROS!
Me horrorizan, y siempre están allí.

Lo único que quiero es tenerla a la distancia de poder tomar un café cada día, aún sin gustarme el café. De pasar un domingo de sofá, peli y manta cada semana. De calentarme en la ducha en invierno y refrescarme en verano. De poder oler su perfume cada día. Ir de compras. Conducir y quejarme de lo mucho que corre. Pedir y no comer, o mejor, hacer la comida juntas. Ganarla a las cartas. Mirarla. No dejar de mirarla. Escuchar sus canciones deprimentes. Ver atardeceres, todos. De que me despierte a besos, ¡despertarla a besos!. Abrazos, millones. Sonreír, reírme y que me siga doliendo la tripa de tanto reírme, pero con ella a mi lado.



Hay tantas cosas que echo de menos...

Te odio, distancia.

Las cosas pequeñas

Y es entonces, cuando te vas dando cuenta de cada acción, palabra, detalle que tiene contigo, se vuelve un mundo entero.
Te fijas, observas, te paras a pensar... y descubres que todo tiene un motivo, un significado.
Las risas a cada momento,
Los consejos sin pedirlos,
Las conversaciones hasta las 2 de la madrugada de más de 3 horas.
Las caras de idiotas en las fotos que nos hacen reír hasta dolernos la tripa,
La música compartida, dedicada, que al final tiene un significado, una dedicatoria oculta.
Los silencios, los descansos,
incluso las discusiones tienen un porqué.



Y al final de te das cuenta que lo insignificante sí es importante.

Que las cosas  pequeñas pueden causar sensaciones inmensas.



Has llegado.

No puedo esperar a tenerte cerca para decirte todo lo que me callo.
Todo eso que me atormenta no saber de ti, no saber que sientes, no saber que has hecho, no saber porqué no lo has hecho.
No saber.

Pero es que a veces es preferible no saber.



Todo eso malo que sale de mi pensamiento que acto seguido se convierte en bueno, en idealización.
En querer que sea malo, en querer verte peor para no sentir lo que siento.
Pero no puedo evitarlo.
No puedo encontrar nada que me haga dejar de pensarte, dejar de quererte.

Pero lo sigo intentando. 


Pero ahora te tengo cerca, mirándome a los ojos, sonriéndome, hablándome sin parar...
Ahora que no hay distancias, que tu mirada esta a 30 centímetros de la mía.
Que tu sonrisa me contagia sin querer. Ahora que no hay letras, soloo palabras.
Ahora que tú y yo.

Te puedo decir que eres especial, que me haces especial.


Que quizás tú has hurgado más que las demás.
Quizás tú me has querido conocer. O quizás simplemente yo me he dejado conocer solo por ti.
Que sin saber como, ahora todo tiene sentido.
Un sentido que sólo yo entiendo.

Algo que sucedió sin más.



Y a pesar de todo, sé que llegaste para no quedarte.

A veces tenemos que dejar ir.




No puedo cambiar el pasado, 
No quiero cambiar el futuro imaginado, 
No sé cambiar lo que siento. 
Ni tan sólo quiero cambiar nada de eso. 

Pero si soy consciente de la situación, 
Soy consciente de la distancia, 
De lo que no sientes, 
De lo que no podrás llegar a sentir. 

Y eso me provoca sensaciones, 
unas sensaciones que me obligan a tomar decisiones. 
Una única decisión que eres capaz de hacer cambiar con tu puta sonrisa.




y ni tú ni yo tenemos paciencia.

O quizás.

No soy consciente de lo mucho que te pienso,
o de lo que estoy empezando a sentir,
o quizás, de lo que estoy volviendo a sentir.


No soy consciente de que va a pasar, 
o de como vamos a seguir
o quizás, de si va a haber un mañana.


No soy consciente de los kilómetros, 
o de la distancia, 
o quizás, de lo unidas que estemos.


No soy consciente de lo que me gustas, 
o de lo que me gustaras, 
o quizás, de lo que te quiero. 





No soy consciente de muchas cosas, 
pero si de lo que quiero vivir contigo. 

Porque el sentimiento más bonito viene de la nada, sin planearlo, sin reconocerlo hasta que realmente lo sientes y no puedes parar.

Transparencias

Nadie es tan transparente como aparenta ser,
ni tan predecible como nos hace creer.

Nadie dice siempre la verdad,
ni deja entre ver que mal ha hecho las cosas.

Nadie es tan tonta como aparenta ser,
ni tan rubia natural.

Nadie se salva, ni la mejor de las personas.

Todas tiene un día de debilidad, de bajar la guardia y dejar entre ver lo que realmente son.



Un día, si prestas un poco de atención, puedes ver lo que realmente tienes delante tuyo.
A alguien más sensible de lo que aparenta, más lista de lo que ves y más natural de lo que percibes.

Porque ¿qué seria de las personas si no tenemos nuestro rincón personal, único y exclusivamente para nosotros?


Realidad

El desamor, los recuerdos, las debilidades, la soledad...

La cruel realidad.

El querer olvidar el dolor del pasado y al mismo tiempo querer mantener la imagen de lo perdido.
Una imagen que te hace más fuerte y a la vez más débil.
Fuerte pensando que todo sigue igual, que nada ha cambiado y débil porque tu subconsciente sabe que no es así y te sigue machacando una y otra vez.

Algo que no quieres recordar, pero valoras cada momento vivido como una experiencia útil, tan útil que vuelves a caer una y otra vez.

Muchos tienen la capacidad de substituir ante cualquier pérdida.
Otros muchos buscamos refugio en la soledad, enfrentándonos a nuestro "yo" que insiste en que te olvide.

Y aquí estoy, rehaciendo mi vida por el más absurdo de los motivos, un motivo que no me sirve, pero que tengo que usar para gastarlo una vez más y recordarme que si ha pasado una vez, volverá a pasar.

Y volverá...

Alguien

He vuelto a las andadas...

A ilusionarme a los dos días,
A sonrojarme,
A sonreír las 24h del día, los 7 días de la semana,
A hacerte sonreír,
A tener mariposas en el estomago,
A despertarme genial,
A que me preguntes,
A que me cuides,
A querer perder mi lengua por tus caderas,
A que me brillen los ojos,
A echar de menos,
A cambiar mis horarios de sueño,
A hacerse largas las esperas,
A sentirme bien,
A querer come(te)rte,


A querer que pasen las horas, los días, las semanas, los meses, los años... y me sigas poniendo (nerviosa).


La espera...

Hace meses que la estaba esperando, quizás años, ya incluso mi subconsciente se había olvidado de su llegada, pero un día despiertas y te dicen que viene,
que está de camino,
que no tiene prisa,
pero que tampoco puede esperar mucho.


No puede esperar mucho para tenerte,
para hacerte suya,
para dejarte huella,
para que no la puedas olvidar en mucho tiempo.


Y ves el día de su llegada lejos,
no te importa,
no te preocupa,
no sabes que pasará...


Pero llega el día y aparecen los sentimientos, la angustia de tenerla, de padecerla, de sufrirla durante meses...


Y es que a nadie le gustan los quirófanos.

Quedarme

Es de día, pero parece de noche.
Ha salido el sol, pero se ha vuelto a ir.
Ni él aguanta estos días.
Ni él ni yo.



Ni siquiera sé que hago aquí, pudiendo estar allí. Pudiendo estar en los mejores días del año allí, no aquí.

Pudiendo compartir manta, haciendo que deje de tener frío con sólo un abrazo, ayudando a que la soledad se vaya. Se vaya ella para que me quede yo.

Quedarme, ¿para siempre?
Siempre es mucho tiempo, mejor quedarme para toda mi vida, quedarme para no irme.

Quedarme para hacerte feliz.

Sé que no soy lo que esperas, ni por un momento lo has pensado, pero..
¿y si soy lo mejor que vas a encontrar?

¿y si...?

Soledad

La soledad, esa gran arma de doble filo.
El querer estar sola en muchas ocasiones y odiarlo en muchas otras.



Sentirse aislada, desconectada del mundo, a veces, es lo mejor que nos puede pasar.
Tener tiempo para pensar en tus cosas, dejarse de distracciones, de ayudas, de trabajos, de pensar en los demás y pensar en ti. Solo tú cuentas. Solo tú sabrás salir de esta.
Solo la soledad de tu y tus pensamientos, un día, unas horas, unas semanas. El tiempo que necesites.
No importa lo que digan los demás, todo lo que puedan aconsejarte, ya lo sabes, sabes que los tienes si los necesitas, pero es que ahora no los necesitas, ahora necesitas estar sola.

Por otra parte esta el sentimiento, el sentirse sola sin quererlo. Vacía, triste.
El sentir que no tienes a nadie a quien contar tus cosas, que no eres lo suficientemente valiosa como para que la gente esté contigo, que no sirves para estar con gente.
Que cualquier mínima cosa que puedan hacer por ti, es como si les debieras un gran favor.
Tu almohada está cansada de sentir mis lagrimas caer, no tienes consejos, ayudas, no te salen las sonrisas.
Nadie necesita de tu compañía, nadie piensa en ti, ni se importa por lo que te pasa.

Nadie.
Sólo estas tu, y sola tienes que salir de esta.
Aunque no quieras.


La soledad...

¿Es buena?
¿Es mala? 





Chicas...

El tiempo pasa, y a veces, la gente no es consciente de ello.
De lo que puede pasar en unas semanas, días, horas...

Hay chicas que tienen el don de hacerte olvidar las cosas malas en cuestión de segundos.


Chicas que aparecen en el momento justo de tu vida, para ayudarte a levantarte del suelo sin ni siquiera planteárselo.

Chicas que son especiales porque se comportan de forma especial contigo y te lo hacen sentir.

Chicas que tienen esa sonrisa.

Chicas que saben encontrar el detalle justo para sacarte una sonrisa, sin que tu pidas nada, sin que tu descubras que es lo que más necesitas.




Me prometí a mi misma no volver a pensar, a sentir, a ilusionarme tan rápido, me prometí no ser la tonta de siempre..
Me prometí algo que no supe cumplir.



Y es que como siempre se dice, en cuestión de sentimientos, solo manda el corazón y a veces, es un poco carbón.

Intocables

Tengo personas en mi vida que son intocables. Intocables hasta el punto de que nadie, absolutamente nadie, se puede meter con ellas, por muy amigas que sean entre ellas, por mucho que se odien y yo lo sepa.


No se tocan.

Esas personas son esenciales.
Hacen falta en mi día a día.
Se las echa de menos si no están.

Las necesito.

Necesito saber de ellas, 
de sus males, 
sus preocupaciones, 
sus alegrías y risas, 
de su vida,
porque forman parte de la mía.

Interruptores.


Y es entonces cuando te das cuenta que 'algo' ha apagado el interruptor.




Algo ha hecho que dejes de sentir.
Que dejes de perder el tiempo con ilusiones malgastadas, en frases adorables que no son correspondidas, en hazañas para sacar sonrisas que no salen. En quererla así.

Hay bombillas encendidas y apagadas;
Las encendidas mantienen la ilusión, la esperanza, los sueños que están por llegar. El querer vivirlo.

Las apagadas pierden todo eso y acaban en desilusión, sin esperanza, de bajón.
Pero siempre hay una mínima esperanza de que ese alguien vuelva a encender esa bombilla.


El problema viene cuando la bombilla se funde o se rompe. No queda nada, ni puede haber nada. Solo queda reemplazar la bombilla y esperar nuevas ilusiones.

Ilusiones que tarde o temprano llegan, que se multiplican en cuestión de horas, que hacen que olvides por completo quien una vez fundió tus alegrías.



Ilusiones que no quieres que terminen nunca. Porque ves la ilusión en ella y hace que cada día la luz, se ilumine más.