Ya son muchos...
No se multiplican, ni se suman, pero no se van, no desaparecen.
Hace ya muchos meses que me despedí de ella y justo ahora vuelvo a estar así, echándola de menos como aquellos días antes de vernos.
Cuanto más lo pienso, más me jode, más me hace gritar bien alto:
¡PUTOS KILOMETROS!
Me horrorizan, y siempre están allí.
Lo único que quiero es tenerla a la distancia de poder tomar un café cada día, aún sin gustarme el café. De pasar un domingo de sofá, peli y manta cada semana. De calentarme en la ducha en invierno y refrescarme en verano. De poder oler su perfume cada día. Ir de compras. Conducir y quejarme de lo mucho que corre. Pedir y no comer, o mejor, hacer la comida juntas. Ganarla a las cartas. Mirarla. No dejar de mirarla. Escuchar sus canciones deprimentes. Ver atardeceres, todos. De que me despierte a besos, ¡despertarla a besos!. Abrazos, millones. Sonreír, reírme y que me siga doliendo la tripa de tanto reírme, pero con ella a mi lado.
Hay tantas cosas que echo de menos...
Te odio, distancia.
No
puedo cambiar el pasado,
No quiero cambiar el futuro imaginado,
No sé cambiar lo que siento.
Ni tan sólo quiero cambiar nada de eso.
Pero si soy consciente de la situación,
Soy consciente de la distancia,
De lo que no sientes,
De lo que no podrás llegar a sentir.
Y eso me provoca sensaciones,
unas sensaciones que me obligan a tomar decisiones.
Una única decisión que eres capaz de hacer cambiar con tu puta sonrisa.
y ni tú ni yo tenemos paciencia.
No soy consciente de lo mucho que te pienso,
o de lo que estoy empezando a sentir,
o quizás, de lo que estoy volviendo a sentir.
No soy consciente de que va a pasar,
o de como vamos a seguir
o quizás, de si va a haber un mañana.
No soy consciente de los kilómetros,
o de la distancia,
o quizás, de lo unidas que estemos.
No soy consciente de lo que me gustas,
o de lo que me gustaras,
o quizás, de lo que te quiero.
No soy consciente de muchas cosas,
pero si de lo que quiero vivir contigo.
Porque el sentimiento más bonito viene de la nada, sin planearlo, sin reconocerlo hasta que realmente lo sientes y no puedes parar.
Es de día, pero parece de noche.
Ha salido el sol, pero se ha vuelto a ir.
Ni él aguanta estos días.
Ni él ni yo.
Ni siquiera sé que hago aquí, pudiendo estar allí. Pudiendo estar en los mejores días del año allí, no aquí.
Pudiendo compartir manta, haciendo que deje de tener frío con sólo un abrazo, ayudando a que la soledad se vaya. Se vaya ella para que me quede yo.
Quedarme, ¿para siempre?
Siempre es mucho tiempo, mejor quedarme para toda mi vida, quedarme para no irme.
Quedarme para hacerte feliz.
Sé que no soy lo que esperas, ni por un momento lo has pensado, pero..
¿y si soy lo mejor que vas a encontrar?
¿y si...?
El tiempo pasa, y a veces, la gente no es consciente de ello.
De lo que puede pasar en unas semanas, días, horas...
Hay chicas que tienen el don de hacerte olvidar las cosas malas en cuestión de segundos.
Chicas que aparecen en el momento justo de tu vida, para ayudarte a levantarte del suelo sin ni siquiera planteárselo.
Chicas que son especiales porque se comportan de forma especial contigo y te lo hacen sentir.
Chicas que tienen esa sonrisa.
Chicas que saben encontrar el detalle justo para sacarte una sonrisa, sin que tu pidas nada, sin que tu descubras que es lo que más necesitas.
Me prometí a mi misma no volver a pensar, a sentir, a ilusionarme tan rápido, me prometí no ser la tonta de siempre..
Me prometí algo que no supe cumplir.
Y es que como siempre se dice, en cuestión de sentimientos, solo manda el corazón y a veces, es un poco carbón.